6 de abril de 1944

Aux environs de la colonie d’Izieu, 26 mars 1944 (© Maison d’Izieu / Coll. Marie-Louise Bouvier)
Aux environs de la colonie d’Izieu, 26 mars 1944 (© Maison d’Izieu / Coll. Perticoz)
Aux environs de la colonie d’Izieu, 26 mars 1944 (© Maison d’Izieu / Coll. Marie-Louise Bouvier)
Aux environs de la colonie d’Izieu, 26 mars 1944 (© Maison d’Izieu / Coll. Marie-Louise Bouvier)
Aux environs de la colonie d’Izieu, 26 mars 1944 (© Maison d’Izieu / Coll. Marie-Louise Bouvier)
Aux environs de la colonie d’Izieu, 26 mars 1944 (© Maison d’Izieu / Coll. Marie-Louise Bouvier)
Télex du 6 avril 1944 (© CDJC / Mémorial de la Shoah)

6 de abril de 1944

Una amenaza en aumento

 

El 8 de septiembre de 1943, , Italia se rinde y el ejército alemán ocupa enseguida los departamentos de la antigua zona italiana. A partir de ese momento, las persecuciones antisemitas se intensifican.

 

El 13 de diciembre de 1943, Sabine Zlatin envía una carta de dimisión a la OSE, a la 3ª dirección de la UGIF en Chambéry.

 

Los últimos niños que dejan la colonia (Angel Elert, Georges Traube y Samuel Pintel) aún aparecen presentes en la lista de Miron Zlatin de enero de 1944.

 

En los primeros meses de 1944, varios hechos convencieron a Sabine Zlatin de la necesidad de dispersar a los niños de la colonia.

El 7 de enero de 1944, el doctor Bendrihem, su médico, queda arrestado en la aldea vecina de Glandieu.

El 8 de febrero de 1944, la Gestapo hace una redada en los locales y detiene al personal de la sede de la 3ª dirección de la UGIF en Chambéry, de la que depende la colonia de Izieu.

Una asistente social de la OSE, Margot Cohen, se desplaza a Izieu e insiste en dispersar a los niños.

El 23 de febrero de 1944, el Servicio social de ayuda a los emigrantes de Lyon, redacta un informe tras una visita a la colonia organizada a petición de Sabine Zlatin que « busca ceder esta casa » y dispersar a los niños.

A principios de marzo de 1944, la pareja de educadores, Serge y Rachel Pludermacher dejan la colonia.

El 6 de marzo de 1944, Pierre-Marcel Wiltzer es trasladado a la subprefectura de Châtellerault. La colonia pierde a un aliado en la administración.

 

Sabine Zlatin está en Izieu en marzo de 1944. Se vuelve a marchar a finales de marzo- principios de abril a Montpellier, donde busca a sus contactos para tratar de encontrar un refugio más seguro para los niños y dispersar a la colonia. Es allí donde se entera de la redada, a través de un telegrama que le trasmite Marie-Antoinette Cojean, secretaria de la subprefectura de Belley : « Familia enferma – enfermedad contagiosa.. »

 

 

La redada

 

El jueves 6 de abril de 1944 es el primer día de las vacaciones de Pascua, especialmente cortas ese año, pues la vuelta estaba prevista el martes 10.

 

La víspera, la maestra, Gabrielle Perrier (Tardy, apellido de casada) había vuelto unos días a ver a su familia tras haber dejado preparadas las clases para la vuelta.

Los adolescentes que estaban escolarizados en Belley volvieron esa mañana a Izieu, acompañados por Léon Reifman, que venía a pasar las fiestas con su hermana, educadora en la colonia y sus padres. Fritz Loebman, que trabaja en la granja de Lucien Bourdon en Brens, también está de vuelta.

 

Mientras los niños se preparan para desayunar, un destacamento de la Wehrmacht en dos camiones, requisados en Belley, y un coche de la Gestapo de Lyon interrumpen en la casa – bajo la orden de Klaus Barbie. Detienen brutalmente a los cuarenta y cinco niños presentes y a los siete adultos que los cuidan. Solo Léon Reifman consigue huir saltando por una ventana. Luego, los granjeros vecinos, los Perticoz, le ayudarán a esconderse.

Eusèbe Perticoz está en su casa y no puede salir, los soldados alemanes se lo impiden. Julien Favet, asiste impotente a la detención. Los niños y los adultos son arrojados a los camiones.

 

« Y cuando miraba dentro de los camiones, una cosa […] me chocó […] Los mayores, los que tenían unos 10, 12 años, intentaban saltar por encima de los adrales del camión e, inmediatamente, eran devueltos a su sitio por los dos alemanes que los cogían y los tiraban dentro como sacos de patatas, como simples sacos […] Y una vez dentro, otro les enderezaba a patadas […]. Vi al Sr. Zlatin, el director de la colonia, que se subió al banco del camión y le gritó a mi patrón, que estaba en la puerta de su casa : “Señor Perticoz, no salga, quédese quietecito en casa !” Y entonces un soldado alemán le metió la metralleta en el vientre y una fuerte patada en las espinillas. El golpe de metralleta le hizo retorcerse de dolor y tuvo que tumbarse en el camión y luego lo dejé de ver. »
Testimonio de Julien Favet en el juicio de Klaus Barbie, en la audiencia del 27 de mayo de 1987

 

El convoy deja la aldea de Lélinaz. Los habitantes del pueblo oyen a los niños cantar « No tendréis Alsacia ni Lorena ».

El camión se para a repostar delante de la confitería Bilbor en Brégnier-Cordon. Los soldados alemanes dejan bajar al pequeño René-Michel Wucher, de 8 años de edad, que una familiar reconoce ; el único niño de la « zona », y que no es judío.

 

La noche del 6 de abril de 1944, a las 20h10, Klaus Barbie firma y envía un télex a París, dirigido al responsable de los servicios de seguridad de la policía en Francia, a la atención del servicio de los asuntos judíos de la Gestapo..

En él informa de la redada de la colonia de Izieu, cita a las personas arrestadas y menciona el traslado a Drancy el 7 de abril de 1944.

 

 

La cuestión de la delación

 

Se ha hablado a menudo de una delación de la colonia de Izieu.

Se sospecha fuertemente de un refugiado lorenés, Lucien Bourdon, presente el día de la redada junto a los alemanes. Acusado de traición y de inteligencia con el enemigo, Lucien Bourdon fue juzgado en Lyon el 13 de junio de 1947. La acusación de la denuncia no es aceptada, al no tener pruebas, ni testimonios que la legitime. El Tribunal de justicia lo declara únicamente « culpable de indignidad nacional ». Es condenado a « la degradación nacional de por vida » y puesto inmediatamente en libertad.

 

La presencia de niños judíos en Izieu no era ni secreta ni clandestina.

En el estado actual de las investigaciones históricas, aún se desconoce el origen de la información que permitió a la Gestapo de Lyon dar la orden y organizar el arresto de la colonia de Izieu. Las pistas son múltiples : las cartas que intercambiaban los niños y su familia, el rastro administrativo de la creación y la gestión cotidiana de la colonia, la escolarización de los mayores en Belley, la información recopilada por la Gestapo en la redada de los locales de la UGIF en Chambéry, …