Juzgar a Barbie

Juzgar a Barbie

El 6 de abril de 1944, Klaus Barbie, responsable de la Gestapo de Lyon, firma un telegrama confirmando el arresto y la deportación a Drancy de 44 niños y 7 adultos judíos de la colonia de Izieu :

LYON 6 de abril de 1944 – 20h10
A : BDS – ABTL 4B – París
Asunto : Colonia niños judíos – Izieu – Ain
Esta mañana la casa de niños judíos « colonia infantil » en Izieu-Ain ha sido disuelta. En total, ha sido arrestados cuarenta y un niños de edades entre tres y trece años. Además, la detención de la totalidad del personal judío, compuesto por diez cabezas, se ha realizado con éxito. Entre ellos 5 mujeres. No hemos podido recuperar ni dinero ni objetos de valor.
El traslado a Drancy se llevará a cabo el 7 de abril de 1944.
El comandante del Sipo y del SD, Lyon 4 B 61/43, por orden del teniente SS Barbie.

En este documento, los tres adolescentes Fritz Loebmann, Théo Reis y Arnold Hirsch, mayores de 15 años. son contados como adultos. Esto explica el dato de 41 niños y 10 adultos detenidos.

 

La caza

 

Al final de la guerra, Klaus Barbie, como otros muchos nazis, se da a la fugaAprovechando la « guerra fría », está contratado por los servicios especiales americanos, que lo protegen– mientras que Francia lo busca por sus crímenes contra los resistentes, y en particular, contra Jean Moulin – y lo dejan marchar a América del Sur en 1951. Gracias a un visa de inmigración que consiguió de manera legal, se instala con su familia en Bolivia y adopta una nueva identidad : Klaus Altmann.

En 1952 y en 1954, el tribunal militar francés encargado de juzgar a los responsables alemanes condena a Klaus Barbie por contumacia por crímenes de guerra.

A principios de los años 1970, el matrimonio Klarsfeld se lanza a su búsqueda, con ayuda de Fortunée Benguigui e Ita-Rose Halaunbrenner, cuyos hijos fueron arrestados en Izieu, y lo localizan en Perú ; pero consigue escapar a Bolivia.

En 1983, tras la caída de dictador boliviano Banzer, Barbie es detenido por diversos fraudes y expulsado a la Guyana francesa. Al ser arrestado en territorio francés, ahora puede ser juzgado.

 

El juicio de Lyon en 1987

 

El juez Christian Riss instruye el juicio de Klaus Barbie. Se celebra de febrero de 1983 a octubre de 1985, el tiempo necesario para encontrar a los testigos cuarenta años después y determinar con claridad qué hechos revelan la noción de crimen contra la humanidad.

Un fallo del Tribunal Supremo de 1985 decide que los crímenes cometidos contra los resistentes (crímenes de guerra) se convierten en crímenes contra la humanidad imprescriptibles cuando se perpetraron « de manera sistemática », « en nombre de un Estado que practique una política de hegemonía ideológica », contra los adversarios de esta política.

El 11 de mayo de 1987, el juicio de Klaus Barbie se abre ante la Sala de lo Penal del Ródano, en Lyon. André Cerdini es el presidente del tribunal. Pierre Truche es el fiscal general.

 

Klaus Barbie está imputado por :

 

• La redada operada el 9 de febrero de 1943 en las oficinas del comité lionés de la Unión General de los Israelitas de Francia, calle Sainte Catherine, seguida del arresto de ochenta y seis personas, de las cuales ochenta y cuatro fueron deportadas.

• La deportación de cerca de seiscientas cincuenta personas el 6 de agosto de 1944 con el último convoy que salió de Lyon. Los resistentes y rehenes franceses fueron conducidos a Dachau o, en el caso de las mujeres, a Ravensbrück ; los judíos a Auschwitz-Birkenau, adonde llegaron el 22 de agosto.

• El arresto y la deportación de cuarenta y cuatro niños y siete educadores, todos ellos judíos, de la colonia de Izieu.

• La muerte, precedida de torturas, de Marcel Gompel, profesor del Colegio de Francia, judío y resistente.

• La deportación de veintiún judío y treinta y ocho resistentes detenidos individualmente.

 

A lo largo de las siete semanas y media que dura el juicio, se dedican tres audiencias a la redada de Izieu, entre el 27 de mayo y el 2 de junio de 1987.

 

Declaran varios testigos que estuvieron ligados a la historia de la colonia :

 

• Sabine Zlatin, fundadora de la colonia,

• Léa Feldblum, que llegó desde Tel Aviv, educadora en la colonia.

• Léon Reifman, médico en la colonia

• Gabrielle Tardy (Perrier, es su nombre de soltera), maestra en la colonia desde octubre de 1943

• Paulette Roche-Pallarés, educadora en la colonia durante el verano de 1943

• Fortunée Benguigui, Ita-Rose y Alexandre Halaunbrenner, madres y hermano de niños detenidos el 6 de abril de 1944 en Izieu

• Paul Niedermann, Adolphe Waysenson, René Wucher, que se alojaron de niños en la colonia de Izieu

• Julien Favet, testigo ocular de la redada

• Robert Mériaudeau y Henri Perret, alcaldes de los municipios de Brégnier-Cordon y de Izieu.

 

Entre los abogados de las partes civiles, Roland Rappaport representa a Sabine Zlatin, y Serge Klarsfeld (por la asociación de Hijos e Hijas de deportados judíos de Francia) a varias familias de niños detenidos en la colonia de Izieu. Ugo Iannucci representa a Léon Reifman ; Alain Jakubowicz, a otras familias de niños de Izieu, así como a la Liga internacional contra el racismo y el antisemitismo.

 

Siguiendo los consejos de su abogado, Jacques Vergès, Klaus Barbie no está presente en las audiencias.

El 4 de julio de 1987, es declarado culpable de los cinco crímenes contra la humanidad por los que fue juzgado. El tribunal no le otorga ninguna circunstancia atenuante. Es condenado a cadena perpetua.

 

Klaus Barbie muere el 25 de septiembre de 1991 en la cárcel Saint-Joseph de Lyon, un mes antes de cumplir 70 años.

 

Un proceso para la historia

 

El juicio de Klaus Barbie en Lyon en 1987 tuvo una resonancia excepcional.

Se trata del primer proceso y de la primera condena pronunciada en Francia por crímenes contra la humanidad.

Celebrado con rigor, grabado para la posteridad, ampliamente mediatizado, el juicio de Barbie se convierte en una obra pedagógica en un contexto donde, desde los años ’70, el negacionismo consiguió hacerse oír. Vienen numerosos colegios para asistir a las audiencias. Las declaraciones de los testigos, que recuerdan ante la justicia la realidad del nazismo, y la de la persecución y el exterminio de los judíos, hacen eco en la población francesa.

Este juicio muestra que ningún verdugo está al amparo de la justicia. Es, a su vez, una manera solemne de recordar la realidad histórica de los hechos.